Todos quieren cambios hasta que…
- Renny Lugo
- 2 jun 2023
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 dic 2023
¿Alguna vez has querido cambiar, ajustar o mejorar algo en ti?
Todos alguna vez en nuestra vida hemos tenido la intención de realizar cambios, ya sea porque no nos gusta lo que vemos, sentimos, un toque repentino de amor propio o porque estamos viviendo alguna decepción amorosa o familiar, o no es así?
Muchas veces comenzamos al revés, es decir, nos apuntamos al gym y entrenamos por horas 5/7 días a la semana, la dieta de lunes a jueves, el viernes un cheat meal, el sábado unos tragos con los panas tipo tranquilo (sabemos que nunca termina así, tranqui) y el domingo un gustico en casa de la familia para no perder la costumbre.
Queremos cambiar, claro que si, soñamos con la salud perfecta, la economía perfecta y la vida perfecta. El problema es que no queremos dejar la vida que tenemos, las personas que queremos y los lugares que frecuentamos. Nos aterra dejar plantados a nuestros amigos el fin de semana, aún sabiendo que tenemos un objetivo y que esto no va alineado con nuestro propósito.
Pues les advierto que cambiar puede ser doloros, es difícil no claudicar en el camino. Cuando te comprometes de corazón y te adhieres a un plan comienzas a perder, a perder personas, perder lugares, perder interés en las cosas que hasta ayer te hacían “feliz”. En este punto, comienzas a cuestionar si esas cosas te hacían realmente feliz o te mantenían distraído de tu verdadero propósito.
Hace algunos años luego de un examen médico pre vacacional entendí que necesitaba cambiar muchas cosas por mi salud. Fue cuando comencé poco a poco a adoptar nuevos hábitos, y así pasé años, haciendo deporte de lunes a jueves pero sin faltar a la rumba del viernes que muchas veces se extendía todo el fin de semana… si, todo el fin de semana.
Me estaba engañando, no puedes mezclar alcohol y cigarrillos con deporte, no es compatible, no vas a progresar, no vas a tener cambios sostenibles en el tiempo. Y con esto no quiero decir que de vez en cuando no me tomo una birrita, o un whisky, pero hasta ahí porque ya mi mente lo rechaza, mi cuerpo no lo tolera, y nada de lo que haga al siguiente día va a remediar el desastre que hice.
Así que tú qué me lees y llegaste hasta acá sin tomarlo personal, no pretendo lavarte el cerebro ni convencerte de que tienes que hacer, mucho menos insistir en que CAMBIES, no, es tu vida, es tu cuerpo y tu dinero. Ahora bien, si estás buscando empezar un proceso sostenible en el tiempo, por acá estaré a la orden para acompañarte.
Gracias por llegar hasta aquí!
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